La Habana (PL) Empezar de cero es la opción escogida por la República Checa para intentar liquidar una crisis política que se extiende por más de dos meses, con ingredientes de todo tipo: escándalos, corrupción, disputa del poder y hasta acontecimientos históricos.
La Cámara de Diputados acordó su autodisolución, hecho inédito en la historia de esa nación europea, con el respaldo de una considerable mayoría de 140 diputados, de un total de 200, principalmente los pertenecientes a fuerzas políticas de centro izquierda.
Así, se dio luz verde a la celebración anticipada de unas elecciones generales planeadas inicialmente para 2014, las cuales serán realizadas los días 25 y 26 de octubre próximos, anunció el presidente del país, Milos Zeman.
Al respecto, el líder del Partido Socialdemócrata (PSC), Bohuslav Sobotka, celebró el anticipo de los sufragios, pues "son el camino para solucionar la crisis política; de otra manera, este país podría verse enfrentado al caos", apuntó.
Por su parte, el dirigente comunista Vojtech Filip estimó que elegir un nuevo Parlamento será una oportunidad para reunir a nuevas fuerzas en el escenario político checo.
De acuerdo con reportes de prensa, el entusiasmo para adelantar los comicios rebasó los límites de la cámara parlamentaria y se expandió a la sociedad, pues más del 50 por ciento de los ciudadanos ha respaldado esta opción en varias encuestas realizadas desde junio último.
No obstante, probablemente haya una persona menos contenta con el desenlace del conflicto: el presidente, y no precisamente porque su puesto peligre, dado que las elecciones son parlamentarias.
La clave radica en que se le acaba de escapar de las manos la posibilidad de asegurar un primer ministro hecho a su medida.
PISTAS PASADAS PARA ENTENDER UN JUEGO CON MUCHAS PIEZAS
En junio último, el primer ministro conservador Petr Necas se vio obligado a renunciar por un escándalo de corrupción que envolvió a siete altos funcionarios cercanos a él, incluida la jefa de su gabinete.
Ya desde entonces una parte de los parlamentarios se mostraba a favor del adelanto de las elecciones, y lo mismo expresaba la ciudadanía mediante las encuestas.
Por su parte, la coalición gubernamental liderada por el Partido Cívico Democrático (OSD) proponía nombrar un primer ministro de esta fuerza política, que permitiera a la alianza continuar frente al país hasta la celebración de nuevos sufragios.
La propuesta para suceder a Necas era Miroslava Nemcová, la presidenta de la Cámara de Diputados.
Pero Zeman no favoreció ni a unos ni a otros y decidió designar un gabinete tecnócrata liderado por un experto, Jiri Rusnok, ex ministro de economía yâ su asesor personal.
Varios periodistas y analistas aseguran que con la maniobra el jefe de Estado buscaba reforzar su poder y consolidar su posición luego de haberse convertido en el primer jefe de Estado checo electo mediante voto popular y directo durante las elecciones de enero de 2013.
Sin embargo, la jugada no llegó a concretarse porque los parlamentarios negaron a Rusnok el voto de confianza, imprescindible para poder gobernar, tras lo cual el hombre de Zeman no tuvo otra opción que dimitir.
Aunque Zeman aceptó la renuncia, le pidió que continuara administrando la nación hasta la celebración de los comicios.
"La permanencia de Rusnok en el poder le garantiza a Zeman unas semanas más para continuar el fortalecimiento de su posición dominante en la política checa", opinó Milan Znoj, académico del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Charles de Praga.
CAMINO A OCTUBRE
Antes del próximo 17 de septiembre, los partidos políticos que se postularán en las elecciones deberán presentar las listas de sus candidatos, labor en la cual trabajan en estos momentos.
Mientras, en torno al escenario electoral se ciernen no pocas
interrogantes sobre como vislumbrar qué formación política o coalición conseguirá obtener la mayoría parlamentaria, y con ello, tener la posibilidad de proponer a un primer ministro salido de sus filas, el cual luego deberá ser aprobado por el máximo dignatario.
En este sentido, los partidos Cívico Democrático y Socialdemócrata se prefiguran como los principales rivales, pues así se han comportado las contiendas de los últimos años, con un empate técnico de acuerdo con los resultados generales.
Los socialdemócratas vencieron de manera consecutiva en los sufragios de 1998 y 2002, en los que dejaron a sus contrincantes derechistas relegados al segundo puesto.
Pero en 2006 y 2010, la moneda viró su cara y el OSD resultó ganador, en la última ocasión apoyado en una coalición con los partidos Liberal-demócrata y TOP 09. Con estos equilibrados antecedentes, resta preguntarse por el momento: ¿el escándalo político del derechista Necas afectará al OSD en las urnas y favorecerá a los contrarios? ¿el protagonismo adquirido por Zeman, un socialdemócrata, se reflejará de manera positiva para esta fracción o causará rechazo en la ciudadanía?
En este sentido, el excanciller checo Karel Schwarzenberg opinó que el tema de las próximas elecciones será la defensa de la democracia parlamentaria, frente al intento del jefe de Estado de abusar de sus poderes constitucionales.
Por otra parte, recientemente la agencia Median realizó una encuesta y preguntó a los checos su opinión sobre el mejor sucesor para el primer ministro.
¿Resultado? Sigue el empate: los dos nombres más mencionados fueron Miroslava Nemcová (OSD), y el socialdemócrata Bohuslav Sobotka.
Sin dudas, la última palabra la tendrán las urnas.
*Periodista de la redacción Europa de Prensa Latina.