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La Asamblea de Burkina Faso recomienda aplazar las legislativas pero mantener las presidenciales este año

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La Asamblea Nacional de Burkina Faso ha propuesto al presidente del país, Roch Marc Christian Kaboré, el aplazamiento por un año de las elecciones parlamentarias previstas para el próximo 22 de noviembre si bien ha apostado por que las presidenciales, que también se celebrarán en dicha fecha, se mantengan.


Los diputados aprobaron el miércoles por "unanimidad", según el presidente de la Asamblea, Alassane Bala Sakandé, un paquete de 19 recomendaciones tras la visita realizada a las cinco regiones más castigadas por la inseguridad, entre las que figura el aplazamiento electoral, que entregaron al mandatario en el palacio de Kossyam.


"Hemos pedido, en función de lo estipulado en la Constitución, que podamos aplazar las elecciones legislativas y mantener las elecciones presidenciales", ha manifestado Sakandé, según informa el portal Burkina24. Según ha explicado, se quiere mantener las presidenciales para evitar "no solo un vacío intencionado sino también un terrorismo institucional".


Por lo que se refiere al aplazamiento de las parlamentarias, ha indicado que la propuesta se ha planteado tras hablar con alcaldes y consejeros regionales así como líderes religiosos y tradicionales con el fin de conocer mejor la situación en las zonas más afectadas por la violencia yihadista e intercomunitaria.


Según Sakandé, hay dificultades para la organización de los comicios puesto que "hay zonas a las que no se puede acceder". "¿Van a ir a votar en helicóptero los electores?", ha planteado, incidiendo igualmente en la falta de legitimidad que tendrían los diputados si solo se vota en algunas de las localidades de su circunscripción. "¿Qué legitimidad tendrá esta asamblea?", ha insistido.


Por otra parte, la Asamblea Nacional también ha propuesto al presidente la elaboración de un nuevo censo de desplazados internos ya que "las cifras evolucionan cada día". La ONU estima que en el país hay ya unos 900.000 desplazados internos.


Burkina Faso ha experimentado un fuerte aumento de los ataques yihadistas en los últimos años. En el país operan tanto la filial de Al Qaeda como la de Estado Islámico en el Sahel, las cuales han ido ampliando sus acciones desde el norte hacia el centro y el este del país. Esto también ha venido acompañado de un aumento de la violencia intercomunitaria, principalmente entre pastores y agricultores.


Además, las fuerzas de seguridad han sido acusadas en numerosas ocasiones de cometer abusos y ejecuciones extrajudiciales en su lucha antiterrorista. Este mismo miércoles Human Rights Watch (HRW) denunció el hallazgo en los últimos meses de 180 cadáveres en fosas comunes en los alrededores de Djibo, en el norte. Todos ellos serían hombres presuntamente de etnia peul y que habrían sido ejecutados por las fuerzas burkinesas.